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A la Esfinge le duelen
tantas cosas... No corporales, que mi cuerpo es de piedra; pero me duele
el elma de ver muchas cosas del mundo en que vivís. Recurro a las
enseñanzas del Buda para hacerlo cesar, porque Buda es un gran
maestro para la vida.
He conocido a un hombre
interesante. Un emperador: Carlos I de España, un piscis de personalidad
magnética. Es una de mis prerrogativas, conocer a quienes vosotros
ya no podéis. Ya os contaré sobre él. Es curioso
esto de ser piscis o escorpio, o aries... como es curioso que vuestra
personalidad no sea totalmente vuestra, sino, en parte, herencia psicológica
de vuestros padres. Su conjunción zodiacal dará en buena
medida la vuestra.
Ah, el zodiaco, los
astros... los planetas, la Tierra. Las tierras ¿se mueven? Ésa
es una pregunta digna de mí, digna de la Esfinge. Esos continentes
en que vivís, ¿están donde estaban en el principio?
Hay mucho en que pensar,
sí. Hacedlo como los pitagóricos, maestros del discurrir,
del trabajo mental. Ellos decían que sois piezas del cosmos y debéis
estar en armonía con él. Pero creo que a muchos eso se les
ha olvidado, o nunca lo supieron. Eso es filosofía, y religión,
que debéis conocer en lo que las une y en lo que se diferencian.
Qué hermosa tarea el conocerlo, qué engrandecedora.
Y conocer... lo más
útil cuando nos vamos, cuando os vais al Otro Lado: la guía
para el camino, para no perderse, para llegar ante Osiris, Maat, Anubis
se llama el Libro de los Muertos. Como decía un gran filósofo,
el viaje más largo se hace con los ojos cerrados.
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