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Febrero 2001
Especial
Arturo y Merlín -Leer-
La leyenda artúrica que a todos nos fascina, tratada una vez más pero desde puntos de vista poco conocidos. Enseñanzas milenarias revestidas con ropajes medievales, la soberanía femenina encarnada en Ginebra, el Rey del Mundo en lucha contra las tinieblas. El Eterno Grial, vida guardada en un castillo de cristal y Merlín, el conocimiento.
Juan C. del Río y Francisco Duque Videla
Sumario

Chamanismo tibetano -Leer-
Los magos del Tibet, basándose en el libro del Bardo-Thodol, ayudando a las almas de los muertos a alcanzar las regiones del Más Allá. El Chamán explora el alma del enfermo, tratando de hacerla regresar por medio de complicados rituales.
Antonia de la Torre

Pseudo esoterismo -Leer-
El paso del tiempo ha hecho que no siempre el esoterismo responda a la necesidad de sus auténticas raíces. Quizá porque los pocos que llegaron a conocer el manejo de las leyes de la Naturaleza lo mantuvieron en secreto para evitar que cayese en manos inadecuadas.
Delia S. Guzmán

Simbolismo de la sangre
La sangre está en la historia profunda del hombre. Magia, pactos, poder líquido misterioso portador de la vida y del fuego humanos. La ciencia médica nos habla de su composición, y los magos de su poder.
Juan E. Ferrer

Qué es la idiridologia -Leer-
Los sacerdotes neoplatónicos veían el iris como la proyección de la cúpula estelar; nosotros vemos el alma del que nos mira; el iridólogo ve enfermedades y constituciones. Todos, el milagro de una máquina extraordinaria.
Montse Pérez Herrero
El lenguaje del abanico
El sencillo instrumento, conocido en la más remota antigüedad, que en manos de las damas es tan elocuente como el más florido discurso. Japoneses, etruscos, romanos, egipcios, lo han utilizado. Y en España no puede faltar en la mano de una bella.
Mª Teresa Cubas
La danza de los voladores -Leer-
En la América prehispánica, y hasta hoy, los voladores cumplen el ritual del dios Sol para que envíe la lluvia. Los totomacas clavan el poste enguirnaldado y se lanzan al vacío poniendo un murmullo de temor y admiración en los espectadores.
Mª José Pérez
Editorial

Me gustan los chamanes. Tienen ese toque de magia bienhechora que la Esfinge ama llevar por el mundo: buscar almas, llevarlas a través de regiones innominadas hacia la luz del Más Allá... A ese lugar donde mis preguntas ya no tienen razón de ser, porque todas las respuestas se conocen.

Eso es magia, en el sentido primero de sabiduría. La sabiduría de la eternidad, de Dios. Esa de la cual los hombres tenéis algún reflejo si sabéis encontrar en vosotros las leyes para manejar la Naturaleza. Algunos lo han logrado. Pero guardaron su secreto, para que hombres poco dignos de él no lo usasen en su provecho y para la confusión: esos que llamo pseu esoteristas, que dicen saber y no saben...

Como no saben todo lo que es la sangre. Yo no tengo, pero vosotros sí. Es vuestra vida, el gran río vital por los cauces de vuestras venas, la muerte si se os escapa. Ha sido objetivo de brujos, con ella se han firmado pactos; es, incluso, símbolo de buena cuna, de nobleza.

Déjame que mire tus ojos: el iris, qué hermoso, como su nombre, de cuántos colores: negro, azul, verde, gris, castaño... Veo vuestra alma a través de ellos. Vuestros médicos ven otras cosas y pueden curar lo que ven. Pero eso a mí no me interesa. Yo veo la bondad, la inocencia, la dulzura. Y también el dolor, la ira, la maldad. Me basta asomarme a ellos y sé cómo sois.

También lo sabía Merlín, mi amigo el mago, el que vivió con ese rey Arturo que perdió su Excalibur en el lago y la Dama la guardó. Es una mis historia favoritas: caballeros y magos y un santo Grial con la sangre de la vida, esa sangre de la que antes hablaba...

Y Ginebra, qué hermosa. Pobre Lanzarote, pobre caballero enamorado.

Ah, ¿y esos voladores? ¿Hombres que vuelan? ¡Todo quieren hacerlo! Y yo vuelo, sí, vuelo por la historia, por la leyenda, por el infinito...