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Abril 2002
Dossier

La diosa de la Tierra
De alguna manera lo que llamamos "Naturaleza" es una expresión vital de la Gran Materia activada por el pensamiento divino, que se extiende y se diferencia hasta presentar los diferentes niveles de la Creación.
Paloma de Miguel

Sumario

El Feng Shui
Una milenaria ciencia china cuya finalidad es vivir en armonía con el entorno. La devastación que el hombre ha producido en la naturaleza y las formas artificiales de vida, nos hacen buscar hoy más que nunca un arte y una ciencia cuya práctica nos aporta equilibrio interior y exterior.
Rolando Sierra Lind

Energías Telúricas
Los monumentos megalíticos representan canales de energía en una red dinámica que mantiene la vida pránica del planeta. Según antiguos mitos, la Tierra es un ser vivo y como tal tiene sus procesos energéticos y sus puntos de circulación de la energía. Las culturas megalíticas nos legaron una sabiduría que hoy apenas podemos interpretar.
Departamento de biogeología Hesperia

Fiestas de la Naturaleza
Ciertas celebraciones y fiestas que se reviven hoy día se relacionan con los ciclos de la Naturaleza. La vivencia interna de esos ritmos y su significado son un motor de activación psicológica que re-unifica al hombre con la armonía natural del Planeta.
Paloma de Miguel
El Tatuaje, algo más que una marca en la piel -Leer-
En nuestras sociedades el tatuaje ha sido desposeído de su significado; sólo queda un sentido ornamental y estético. En su origen tenía un sentido de rito ancestral que respondía a una utilización sagrada y mística. Pueblos de todas las áreas culturales han practicado esta costumbre que se identificaba con la magia imitativa.
J.E.F. Martínez
La miel, fuente de salud -Leer-
Desde la Prehistoria la miel ya fue utilizada como alimento. En diversas pinturas rupestres ubicadas en la España meridional se representan individuos armados con palos largos recolectando miel, y justo por estos pagos se desarrolló la civilización tartesia, cuyo rey Gárgoris fue, según la tradición, el descubridor y recolector de la miel. Lo cierto es que a partir de la Edad del Bronce tanto el uso de la miel como la cera se extendieron considerablemente, y podemos tener la certeza de que la abeja fue el animal domesticado más antiguo.
Vicente Collado
Mahatma Gandhi -Leer-
Es por todos conocida la importancia de la figura de Gandhi en la independencia de la India, colonia inglesa hasta 1947. Son conocidas sus grandes manifestaciones pacíficas, sus ayunos, la famosa marcha de la sal, las diferentes ocasiones en que estuvo en las cárceles de Sudáfrica y de la India por reclamar los derechos de unos pueblos sometidos, y su forma original de reclamar estos derechos sin usar la violencia. Queremos ofrecer en este artículo su parte humana, su carácter, su forma de enfrentar las dificultades, de pensar y de vivir.
Javier Blay Fornas
Ecosistemas terrestres -Leer-
Las actividades de nuestra especie están reduciendo progresivamente la capacidad de mantenimiento del planeta. Las voces de alarma han conseguido dirigir la atención hacia ciertos problemas y obtener ciertos éxitos parciales. No obstante, los progresos de los conservacionistas son más lentos que el deterioro del planeta.
Paloma de Miguel
El manzano, mito y árbol -Leer-
Muchos pueblos de la Antigüedad, profundos conocedores de los Misterios de la Naturaleza, nos han dejado en sus mitos y tradiciones multitud de referencias sobre el mundo vegetal; su relación con el hombre, su profundo simbolismo y los poderes que otorga este singular reino. Ellos, a través de su relación con este hermoso y verde mundo que nos acompaña en nuestra vida, supieron descubrir que no sólo otorga belleza, sino que también ofrece conocimiento y vida.
Elvira Collado
Editorial

Es un hecho cierto que el sistema de vida que tenemos en los países desarrollados nos aleja cada vez más del contacto con la Naturaleza y que las consecuencias de este alejamiento son negativas y desestructurantes. El exceso de lo artificial, sentirnos inmersos en esa profusión de objetos que son el resultado de la manipulación a todos los niveles, produce en nosotros una sensación de orfandad y de carencia de protección, pues nos falta la cálida impresión de sabernos arropados por nuestra madre, solos y frágiles. Hemos logrado comodidad, se han simplificado nuestras tareas, pero empezamos a notar que estamos pagando un precio alto, hasta el punto de que muchos nos preguntamos si mereció la pena, si no hay una manera de hacer las cosas menos agresiva y dañina.

Quizá por ello una cierta actitud de retorno a lo natural se viene acentuando desde hace años, como un movimiento en busca del equilibrio perdido, de la madre olvidada. Aquél antiguo orgullo que hacía considerar al hombre como dominador y explotador de la naturaleza y sus recursos ha ido quedando relegado para amplios sectores de la sociedad, dando paso a una actitud mucho más humilde y respetuosa, más atenta para escuchar los latidos de un planeta viviente, que nos alberga hospitalario, y cómo llegan hasta aquí las lejanas pulsiones del ancho universo.

Bien es verdad que en ese camino de retorno se han planteado no pocas propuestas utópicas, exagerados rechazos hacia los logros de nuestro sistema cultural, en materia de ciencia y técnica, o incluso demagogos intentos de recuperar el viejo modelo del "buen salvaje", aquel hombre que era bueno por naturaleza y se hacía malo mediante la cultura. Sin embargo, han sido más abundantes los aciertos, entre los que podemos contar la recuperación de disciplinas y aportaciones culturales que pertenecen al patrimonio de la Humanidad, aunque no hayan sido gestadas por la orgullosa y prepotente civilización occidental.

Lo que sucede es que cuando nos ponemos a analizar los posibles matices de este asunto, nos sentimos desbordados, pues en el equilibrio ecológico, en la buena relación de la humanidad con su entorno natural intervienen no pocos intereses, económicos en su mayor parte que nos remiten a instancias de poder inaccesibles para nosotros, gentes de a pie. Pero al mismo tiempo, surge la evidencia de que en nuestras manos, las de cada uno, en nuestra forma de comprender el mundo se puede generar un movimiento de incalculable repercusión, por lo que no podemos dejar de sentirnos llamados a la tarea común de preservar la armonía de la Naturaleza… y del hombre. Así al menos lo entendemos en Esfinge.