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Junio 2002
Dossier

Ramsés II -Leer-
Llamado "El elegido de Ra", sucedió en el trono de Egipto a su padre Seti I, hacia el 1300 a.C. Quizás el más célebre de los faraones, reinó durante cerca de sesenta años. Creó nuevas ciudades, levantó templos y gigantescas estatuas. Sus numerosas hazañas quedaron reflejadas para siempre en múltiples textos y pinturas.
Alexander M. Warren

Sumario

¿Es posible la adivinación? -Leer-
Si existe la adivinación, ¿es que el futuro está ya escrito y es inexorable? El hombre siempre ha querido interpretar su futuro y ha utilizado toda clase de técnicas para predecir su destino.
Antonia de la Torre

Ebla, el primer imperio comercial? -Leer-
En las mismas fechas en las que caía el Imperio Antiguo en Egipto, dando paso al Primer Periodo Intermedio, en el norte de Siria se levantaba una importante ciudad circundada por cinco kilómetros de murallas y coronada de templos y palacios.
Juan Adrada

La antigua Biblioteca de Alejandría -Leer-
Cuando acaba de inaugurarse la nueva Biblioteca de Alejandría según proyecto de la UNESCO, recordamos su modelo, parte del proyecto cultural puesto en marcha por Ptolomeo I Soter, sucesor de Alejandro Magno.
Mª Dolores F. Fígares

Ebla, el primer imperio comercial
Cuando caía el Imperio Antiguo de Egipto, en el norte de Siria se levantaba una importante ciudad rodeada por cinco Km de murallas. Una potencia económica de hace 4300 años.
Juan Adrada
El Grial. Dossier -Leer-
Las claves simbólicas de su leyenda, su cristianización y su versión actual. Receptáculo de vida, muerte y renacimiento, constante en el devenir de la Historia.
Nicolás Martín
El zodiaco de Glastonbury y el retorno del rey Arturo
Los doce signos del zodiaco están representados en los contornos de las colosales figuras halladas al sur de Glastonbury. Una misteriosa procesión de personajes a un nivel material y espiritual.
Departamento de Investigación Hesperia
Editorial

A medida que se van haciendo cada vez más visibles los signos de una medievalización de nuestra sociedad, como ya anunciaron hace años pensadores como Umberto Eco o Jorge Livraga, resulta inspirador adentrarse en el llamado mundo artúrico, siguiendo unas pautas que nos permitan levantar un poco el velo de nuestros enigmas, esclareciendo alguna de las innumerables preguntas que nos asedian en nuestra soledad.

Como todos los mitos, Arturo, el rey que presidía la noble fraternidad de los Caballeros de la Tabla Redonda, en su castillo de Camelot, pudo tener una existencia real, en el caudillo bretón, llamado Riothamus, que lidera a sus pares, para frenar la amenaza de la invasión sajona, allá por el siglo V, una vez que los romanos se repliegan y dejan las islas británicas a su suerte. Las referencias escritas a esta figura comienzan con Gildas, un monje del siglo VI que escribió De Excidio Britanniae (sobre la ruina de Britania). Nennius, un monje galés que escribió en torno al siglo IX una Historia Brittonum, sería el primero en mencionar el nombre de Arturo. Estas fuentes mencionan la batalla final, la del Monte Badon, final trágico del pueblo bretón que iniciaría un largo período de resistencia, hasta que la llegada de los normandos en 1066 vuelve a tender un puente entre las dos Bretañas, la inglesa y la francesa.

La Historia Regum Britanniae, escrita por G. de Monmouth en 1136, en el seno de los inicios de la dinastía Plantagênet vino a consagrar definitivamente la figura de Arturo como personaje histórico, de tal manera que podemos pensar que hubo una intención política en el desarrollo posterior de la leyenda de Arturo, elaborada en sus términos principales, por Chrétien de Troyes, en 1160. El fundador de la materia de Bretaña establece los dos relatos paralelos, o dos ciclos narrativos que en ocasiones se entrelazan y otras veces toman rumbos diversos: el ciclo de Arturo y el del Grial. A mediados del siglo XII la leyenda de Arturo ya era una saga popular que circulaba a ambos lados del paso de Calais, incorporando toda clase de elementos procedentes de las tradiciones orales galesa y bretona, hasta que en 1210 una nueva versión en prosa, el Roman de Brut, de Robert Wace, viene a ser una especie de adaptación para el pueblo, que tiene su correlato en inglés en las Arthurian Chronicles de Layamon, a las que se añade la extensa Vulgata o Lancelot en prosa, de autor desconocido, probablemente uno o varios monjes cistercienses. Estas últimas adaptaciones se superponen a las primeras versiones con clara intención moralizante y hay quienes quieren ver en ellas una mitopoética que simbolice en sus rasgos principales el paradigma de los caballeros templarios, orden fundada en 1237, tan relacionada con el abad de Cister, Bernardo de Clairvaux.

El descubrimiento en 1190 por parte de Enrique II Plantagênet y su esposa Leonor de Aquitania en la abadía de Glastonbury de las tumbas de Arturo y Ginebra fue un acontecimiento de gran relieve que vino a aumentar la fascinación que ya ejercían en sus súbditos las andanzas de Arturo y sus nobles caballeros. Una fascinación que no ha cesado hasta nuestros días, pues seguimos descubriendo nuevos enfoques, nuevos matices y no cesan de aparecer interpretaciones sobre cualquiera de las facetas de la historia y la leyenda.