Logo Revista Esfinge Filosofía - Ciencia
Salud - Historia
Arte - Simbolismo...
Editorial NA
  Comprar Mes anterior | Siguiente mes | Mes Actual | Presentación | Editorial 
Enero 2003
Cabecera
El hombre: una amenaza para la Tierra -Leer-
A los grandes problemas que asolan el siglo XXI hay que añadir el quizá mayor del agotamiento de los recursos energéticos. Pero otras alternativas aguardan turno.
José Luis Escorihuela
Sumario
Inteligencia artificial -Leer-
Uno de los mayores retos del ser humano ha sido construir máquinas que puedan emular la inteligencia humana. Hoy las tenemos capaces de aprender por sí solas, de acumular experiencias, de crear otras máquinas. Pero ahora la meta va más allá: ¿Pueden tener conciencia?
Juan Carlos del Río
Los artesanos del Farón -Leer-
En la pequeña aldea de Deir el Medineh, al sur de El Cairo, vivieron los artesanos egipcios que fueron artífices de las moradas de la eternidad de los Faraones del Imperio Nuevo. El Lugar de la Verdad de los artesanod del Valle de los Reyes.
María Angustias Carrillo de Albornoz
Plutón y el mundo subterráneo
El misterioso Plutón transita por los puntos clave de nuestra carta natal marcando los proceso de muerte y resurrección. Su energía es expansiva y poderosa, semilla cósmica que lleva en sí el potencial para una vida más rica.
Dolores Villegas
El cosmos taoísta -Leer-
El objetivo final de la mística taoísta es penetrar más allá de la realidad ordinaria para acceder a una conciencia de tranquilidad suprema, que trasciende el tiempo y el cambio.
Jorge Ruiz Riquelme
La Casa de Mitra -Leer-
Procedente de Persia, el culto a Mitra se establece en Roma como religión del Estado. Las legiones romanas lo trajeron a Hispania. Juliano trató de reabrir los antiguos templos y reinstaurar las viejas creencias.
Carmen Luz Barberana
Editorial

El inicio de un nuevo año suele ser una ocasión que aprovechamos para reflexionar sobre nuestra situación y hacer una especie de balance acerca de nuestros éxitos y fracasos y si contamos con los medios necesarios y suficientes para encarar el esfuerzo de sacar adelante nuestros proyectos.

Con ese espíritu hemos elaborado el núcleo central de este número de Esfinge: se abre un nuevo ciclo del tiempo y es prudente que dirijamos una mirada al mundo que estamos viviendo y tomemos conciencia de los problemas que nos aquejan. Es cierto que disponemos de medios de una potencia sin igual y que las llamadas nuevas tecnologías nos permiten y facilitan el intercambio de informaciones y experiencias, estrechando relaciones entre los distintos grupos humanos que pueblan la tierra: la globalización es un hecho cargado de matices y de claroscuros y la actitud filosófica de búsqueda no debe dejar de lado las realidades que nos ofrece el presente, por muy complejas y esquivas a los análisis que resulten.

Por otra parte, esa globalización, que nos afecta en tantos aspectos de la vida y no sólo en lo económico, nos invita a extender nuestro panorama mental a todo el planeta, a todos los seres humanos que lo habitan y hacer nuestras las preocupaciones de todos, aún de los que se encuentran más alejados del escenario donde nos desenvolvemos. Una toma de conciencia global de la humanidad como una unidad que integra una pluralidad viene a ser en nuestros días una necesidad para que los efectos perversos de la globalización no castiguen a los más débiles ante la indiferencia de los fuertes.

Al percibir la magnitud de los problemas que nos afectan desde tantas perspectivas y la inabarcable extensión de su alcance corremos el riesgo de dejarnos abatir por la impotencia y la evidencia de nuestra pequeñez, pues es bien cierto que quienes creemos que trabajar por el bien de la humanidad no es un mero argumento retórico sino una forma de vida, somos muy pocos, como también lo son quienes dedican sus esfuerzos a encontrar salidas imaginativas y prácticas a tantas consecuencias negativas del egoísmo y la codicia. Tan pocos que podría llegar a pensarse que no vale la pena tomarse el trabajo de que el mundo sea mejor. Sin embargo tales planteamientos derrotistas, que han sumergido a tantos posibles idealistas en el escepticismo, quizá no cuenten con la misteriosa lógica que hace que pequeños esfuerzos consigan grandes resultados, tal como nos enseña la Historia, maestra en tantas sabidurías.

Quienes hacemos Esfinge queremos servir de altavoz para amplificar el significado de los trabajos de muchos que no se rinden y siguen ofreciendo caminos nuevos para salir al encuentro de un mundo más justo. Estamos convencidos de que la capacidad imaginativa del hombre, llena de posibilidades, tiene aún mucho que ofrecer en esa lucha desigual contra los males que nos afligen. En estos momentos de balances y de valoración de resultados es bueno y justo recordarlo.