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Marzo 2003
Dossier
Gerónimo, el apache -Leer-
Un personaje real y mítico de la historia de Norteamérica. Valeroso guerrero, supo conservar su orgullo y a la vez trató de integrarse en el nuevo pueblo. Jamás violó su código de honor, y supo que su civilización estaba desapareciendo. Hoy, un monumento de piedra recuerda su tumba.
Sara Ortiz
Sumario
El Feng Shui y los trigramas -Leer-
Es muy importante saber escoger el lugar adecuada para cada cosa en nuestras casas. El Feng Shui nos dice cómo, según una ciencia milenaria. Como ciencia y como arte ha cobrado un gran interés que permite mejorar la comprensión y la práctica de la Arquitectura.
Leonardo Santelices
Las glaciaciones -Leer-
La ciencia actual conoce varios periodos glaciares que han dado lugar a la expansión de los hielos en ambos polos. La última de ellas es la de Würm, hace unos 50.000 años.
Ramón Sanchís
La metamorfosis humana según Botticelli
Un claro y documentado estudio de tres cuadros del pintor italiano a la luz de la filosofía y el simbolismo. Las claves ocultas de todo un tratado del alma escrito con pinceles.
Isabel Ohman
Las fallas valencianas -Leer-
Para los pueblos regidos por cultos solares, los ritos ígneos tienen una finalidad purificadora y destructora de las fuerzas del mal. En esta línea, las fallas conectan con lo más profundo y ancestral del hombre.
Juan E. Ferrer
El alma y la Filosofía -Leer-
Hemos mejorado técnica y científicamente, pero hemos desatendido otras zonas del ser humano que no son intelecto. El vocablo alma ha huido de las elucubraciones filosóficas.
Juan Carlos del Río
Editorial

El cine americano, con su capacidad para generar estereotipos culturales, ha ido nutriendo el imaginario de las sociedades occidentales con las historias del lejano Oeste, que narraban las peripecias de los colonos dispuestos a apropiarse de las inmensas riquezas del continente y disfrutar de los extensos espacios naturales. En las escenas que la pantalla nos ofrecía de aquellas gestas de pioneros, los pueblos que habitaban desde antiguo aquellas tierras eran representados más como una amenaza que como los desposeídos que en realidad fueron y se destacaba su salvajismo, su agresividad, para dar mayor relevancia a la labor "civilizadora" de los inmigrantes, que se adentraban por los territorios donde ejercían el pillaje aquellos nativos peligrosos.

Sin embargo, la balanza de las percepciones humanas fue inclinándose poco a poco hacia el otro lado, y el cine más reciente su sumó a los movimientos de revitalización indígena que difundieron una nueva actitud de respeto hacia los descendientes de aquellos pueblos nativos, diezmados y reducidos a las reservas. No es este lugar para analizar hasta qué punto se ha conseguido rescatar del olvido los discutibles métodos que se emplearon para someter a las diversas tribus indias, muchas de ellas herederas de muy antiguas culturas y civilizaciones, aunque algo se ha intentado en los tiempos recientes y la bibliografía sobre estudios históricos y antropológicos sobre estos pueblos nativos norteamericanos ha crecido incesantemente en los últimos años, así como su protagonismo y su presencia en una nación que ha elaborado un discurso sobre la pluralidad cultural que no siempre nos llega hasta Europa con la suficiente claridad.

El cine ha contribuido a este cambio de perspectiva, con su poderosa capacidad de seducción. Uno de los primeros relatos cinematográficos que recogieron esa nueva actitud en los años sesenta, llevaba precisamente el nombre de una figura legendaria, el último gran jefe apache, que aparece en nuestra portada. El fenómeno del indio Gerónimo resulta interesante para estudiar cómo se construye un mito contemporáneo, el papel que desempeñan los medios de comunicación y cómo la leyenda puede convertir a un peligroso y temido guerrero en un héroe que sirva para encarnar una cierta identidad nacional del pueblo americano en su conjunto.

En el siglo XIX fueron precisos cinco mil quinientos soldados para reducir al grupo de rebeldes que comandaba el jefe apache y confinarlos en una reserva india primero en Florida y después en Oklahoma y en la segunda guerra mundial los soldados norteamericanos hicieron suyo el grito de guerra "¡Gerónimo!" que los apaches habían adoptado a su vez de los mexicanos un siglo antes, para expresar su patriotismo y su valor. Todavía hoy, de todos los lejanos personajes, que en las películas sobre el far West veíamos negociar con gran dignidad con los tramposos blancos, su figura es la más recordada, ya definitivamente convertida en símbolo de las cualidades de todo un pueblo.