Logo Revista Esfinge Filosofía - Ciencia
Salud - Historia
Arte - Simbolismo...
Editorial NA
  Comprar Mes anterior | Siguiente mes | Mes Actual | Presentación | Editorial 
Mayo 2003
Dossier
El Nilo, río sagrado de Egipto -Leer-
Sus aguas dieron vida a una civilización que todavía hoy, después de cinco mil años, sigue asombrando al mundo. Río sagrado por excelencia, los egipcios decían que el Nilo crecía debido a las lágrimas que derramaba Isis por Osiris. Fue eje absoluto y sus aguas fertilizaron una tierra y un pueblo que cubrió sus orillas de magníficas construcciones.
Adoración Perea
Sumario
Ritos de la Tierra
La vuelta anual de la vegetación estaba relacionada con la sucesión cíclica de la muerte y la resurrección. Las diosas de la abundancia se asocian con los ritos de la fecundidad, como protectoras de la vida.
Asunción Cenizo González
Identidad y autoestima -Leer-
Tendemos a vernos a nosotros mismos según pensamos que nos ven los demás. Y podemos desarrollar nuestra afirmación interior y nuestra identidad como individuos.
Carlos Chiari
La caligrafía de Alá
El encanto de la escritura arábiga reside en el modo en que puede combinar la forma de cada letra con la fluidez del conjunto; el devenir y el plano de la Esencia expresados en el movimiento de sus rasgos.
Carmen Morales
Caligrafía talismánica -Leer-
Bajo la influencia chamánica, la mística del taoísmo crea una inusual grafología de encantamiento y sortilegio protectores.
Jorge Ruiz
Alma y ciencia: un encuentro en la cuarta dimensión -Leer-
Aunque el mundo científico sigue siendo muy conservador, algunos investigadores han comenzado a utilizar la orientación propuesta por la Filosofía, la Mitología o la Metafísica para poder sortear los numerosos callejones sin salida a los que lleva la investigación científica, en particular cuando nos acercamos a las fronteras entre lo visible y lo invisible, a los límites de lo infinitamente pequeño o infinitamente grande.
Fernando Fígares
Desarrollo sostenible -Leer-
Las políticas internacionales han de definir el futuro modelo de la sociedad, que conlleve una existencia digna para todos, invirtiendo el esquema de valores actual sobre el concepto de riqueza.
Manuel J. Ruiz
Editorial

Los grandes ríos de la tierra canalizan las energías que equilibran la vida en el planeta, como si de venas se tratara, por donde circula el fluido que alimenta a todos los sistemas que habitan en esta esfera hospitalaria. En esos mapas que se realizan vía satélite y registran los más mínimos accidentes geográficos, se pone de manifiesto su función fertilizadora, pues a su alrededor la tierra se tiñe de verde, y junto a sus riberas se agrupan los seres humanos para habitar en las ciudades y gozar de sus frutos. Los ríos de la tierra han sido también los canales por donde ha circulado la civilización y la historia ha recogido los episodios de ese gigantesco trasiego, en tiempos de paz y en tiempos de guerra. Por ellos se han adentrado los colonizadores, en busca de nuevas tierras y riquezas, y para cruzarlos se han ideado maravillas técnicas, en forma de puentes, algunos de los cuales perduran, como testimonios visibles del humano empeño en construir obras perennes, como puntos de encuentro entre orillas, metáfora ancestral de lo que pone en contacto a las cosas y las gentes.

De todas esas míticas vías de agua, quizá ninguna ha suscitado tanta evocación poética y literaria como el Nilo, columna vertebral del país egipcio, patria espiritual de muchas almas sensibles, que necesitan periódicamente mirar hacia los grandiosos restos de lo que fue la civilización más enigmática y cautivadora de todas las que han construido los hombres en la Tierra.

En busca de sus fuentes se adentraron Burton y Speke, protagonizando uno de los duelos más apasionantes de la historia de la Geografía, seguido por miles de personas, para finalizar dando la razón a los antiguos egipcios, que afirmaban que el Nilo era un don del cielo, lo cual no sólo era una simbólica comparación, sino una realidad, pues las montañas de la Luna, con sus nieves perpetuas, caídas del cielo, dan nacimiento a ese prodigio que transcurre de Sur a Norte, y que como las flores de loto que crecen en sus orillas, abre sus pétalos en el ancho delta.

Viajar por el Nilo es una de las experiencias más intensas que se pueden emprender, pues es un viaje por el espacio y por el tiempo, en sus profundas aguas la serenidad de las falúas que se deslizan empujadas por el viento del norte, el más benéfico y templado, ayudan a que nuestra alma evoque otros instantes vividos en otras épocas que se nos hacen visibles bajo los bosques de palmeras, cultivando la negra tierra de sus huertos, reproduciendo las escenas que decoran las tumbas de Deir el Medineh.

Nuestra revista pretende proporcionar a sus lectores elementos que les sirvan para emprender un viaje imaginario por el eterno Nilo, bien hacia el Norte, o hacia las ardientes tierras del Sur, allí donde recoge las aguas del cielo, como sencillo arroyo. Navegar por el Nilo tiene algo de sagrado y hasta de místico, por algo los antiguos egipcios, tan sabios, lo explicaron como reflejo en la tierra de otro Nilo celeste, fecundador del país que habitan los dioses.