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Las tradiciones populares de pueblos y ciudades que se materializan en su calendario festivo mediante rituales cuidadosamente codificados, nos ofrecen en su variedad y riqueza algo así como un muestrario de la memoria colectiva cuyo estudio no cesa de interesar a propios y extraños. Los investigadores rastrean en sus detalles, tratan de descubrir cuándo se originaron y también los efectos que producen en los grupos sociales que los protagonizan y resultan destinatarios de ellas. Aunque muchas tradiciones han quedado reducidas a la condición de reclamos de interés turístico, como si se tratase de un mero espectáculo destinado a distraer a visitantes ociosos, o simples repeticiones folklóricas, sin calado en los sentimientos de las gentes, desconectados de lo vivido, no cabe duda que incluso en esos casos resultan interesantes para la reflexión de quienes nos preocupamos por descifrar las claves de lo humano.
Uno de los rasgos que resultan más sorprendentes, cuando comparamos entre sí determinadas fiestas o celebraciones, es su similitud con las que nos relatan los historiadores y que tuvieron como escenario el mundo de la antigüedad remota. Las coincidencias en algunos casos son llamativas, toda vez que no existe ningún vínculo de semejanza entre un pequeño pueblo montañero de alguna comarca española y la Atenas de Pericles, por poner un ejemplo. Es fácil llegar a la conclusión de la supervivencia casi milagrosa de unas costumbres que, según las fuentes nos permiten averiguar, practicaban nuestros antepasados de antes de Cristo y son muchos los que no dudan en afirmar el carácter "celta", o "pagano" de tal o cual rito.
Lo cierto es que no es fácil determinar en la mayoría de los casos el verdadero origen de tradiciones que se vienen repitiendo "desde siempre" y cuyo desarrollo no aparece escrito en ningún documento, sino que se encuentra librado a la memoria popular.
Otra de las posibles reflexiones que nos puede plantear el hecho de comprobar tales parecidos casi insólitos, capaces de sortear la barrera del tiempo, es que quizá la humanidad recurra a ciertos cánones o modos de pensar y actuar eficaces para experimentar vivencias colectivas y acercarse a ciertos estados de conciencia que están por encima de la vida cotidiana. Como hay "formas" que, a través del tiempo, "encarnan" en nuevas culturas, nuevos grupos humanos; algo en nosotros las llama y las invoca y aparecen, como una versión adaptada de un mismo relato.
Por nuestra parte, proponemos a nuestros lectores que opten por la interpretación que les resulte más plausible, siempre desde el supuesto del sentido que buscamos los seres humanos a todo lo que hacemos.
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