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Mayo 2004
Dossier
 Madrid, alegre y pecador -Leer-
No siempre fue una ciudad moderna y europea. Hubo un tiempo que fue Corte de los Milagros, en la que era un milagro vivir. En el siglo XVII los madrileños viven a oscuras; al caer la noche apenas hay más luz que los farolillos de aceite ante las imágenes piadosas y los faroles de las rondas. Un regidor de la Corte trató de copiar las farolas parisinas: la gente, con sorna, dice que sólo van a alumbrar picardías, y los llama los "lamparones del rey". Y es que en esa época, en Madrid no hay ni una biblioteca porque apenas unas docenas saben leer; pero hay 800 casas públicas, para todos los bolsillos; ni autorizadas ni perseguidas.
Mª Ángeles Fernández

Sumario
Las Médulas -Leer-
La zona de explotación aurífera de este emblemático lugar, en la comarca del Bierzo (al noroeste de la provincia de León), constituye un excepcional ejemplo de técnica minera romana totalmente innovadora: la "ruina montium". Julio César, en el 61 a.C. fue el primero que soñó con su explotación para costear su ascenso en el poder del Senado Romano. Pero fue su sobrino, Octavio Augusto, el que decide someter a Iberia, consciente de las riquezas que escondían las entrañas de esta zona de la península. Aunque la resistencia de astures, celtas y galaicos contra los romanos es brutal, las riquezas auríferas de la comarca berciana pasarían a ser, durante los siguientes 300 años, las minas de oro más importantes de todo el imperio romano.
José Manuel Escobero Rodríguez
Origen mítico de los druidas -Leer-
Los druidas provenían de las Islas Míticas que las leyendas han situado al norte del Mundo, tierra primitiva de los dioses, los Tuatha Dé Danann. La tradición irlandesa dice que estas islas afortunadas son gobernadas por un dios poderoso que se encuentra dormido, dios de vivos y muertos. Su hacha mata con un filo y resucita con el otro.
Françoise Terseur
Maimónides y la vida del Universo -Leer-
Astrónomo, matemático, físico, médico, filósofo, el legado de este cordobés fue fundamental para el conocimiento del hombre y del Universo. Para él la mente humana es limitada y no puede comprender la causa final del Universo y el hombre no es la causa final de la vida, es sólo uno de sus peldaños intermedios; sabemos que viene de Dios, del que no sabemos nada. Con este planteamiento, nos corresponde encontrar su significado porque ese es el sentido de la vida.
José Carlos Fernández
Ken Wilber. El abrazo de Oriente y Occidente -Leer-
Llamado "el Einstein de la conciencia", es considerado como el gran teórico de la Psicología transpersonal, rama de la Psicología que surgió a finales de los años sesenta y que se caracteriza por contemplar las experiencias espirituales, negadas o ignoradas por la Psicología ortodoxa. En sus obras se encuentran referencias a los grandes filósofos y místicos tanto de Oriente como de Occidente. Su idea del "hombre real" en la actualidad le llevó a decir que las sociedades actuales ayudan a llegar hasta lo mental, su centro de gravedad, pero no conducen, e incluso obstaculizan el acceso al mundo del alma.
Antonio Jurado Pérez
Las fuerzas: seres inteligentes -Leer-
Un viejo sueño de la ciencia es el de encontrar la teoría total, aquella que sea capaz de describir todos los sucesos del Universo a partir de unas pocas leyes sencillas. Una teoría que englobase a las cuatro fuerzas fundamentales.
Fco. Javier Ruiz
Editorial

Hemos querido rendir un homenaje a Madrid, con la portada de Esfinge este mes y con las aportaciones que nuestra redactora Mª Ángeles Fernández nos ofrece sobre una ciudad tan llena de matices. Y lo hemos querido hacer de manera festiva, no por ello menos consciente de los momentos tan trágicos que ha vivido Madrid en fechas recientes y que jamás olvidaremos, como también se guardarán en la memoria colectiva los infinitos detalles de ternura que han sabido prodigar los madrileños a sus conciudadanos golpeados por la fatalidad y la crueldad incomprensible.

Las ciudades no son sólo sus espacios monumentales, ni sus edificios abigarrados, ni siquiera el bullicio cotidiano que las anima ruidosamente. Los que en ellas habitan, los que las hacen y las sienten son los que conforman su verdadera dimensión, pues conviene recordar que desde los tiempos remotos en que aparecen en la Historia, representan el lugar de la convivencia organizada y civilizada, del encuentro y los intercambios, tanto materiales como espirituales. Y en todo ello Madrid nos ofrece una lección magnánima que la consagra definitivamente ante el mundo como uno de los puntos de referencia indispensables para una geografía de la solidaridad y la capacidad para unirse en el dolor, ejemplo de eficacia a la hora de integrar la pluralidad sin distorsiones ni rechazos.

Nuestro homenaje agradecido es una invitación a descubrir su fuerte personalidad y cómo ha sabido mantener su identidad cultural a través del tiempo y ser a la vez capaz de acoger a gentes procedentes de todos los rincones del mundo, tal como sucede con las grandes metrópolis, lo cual demuestra una vez más que los intercambios transculturales no anulan sino que enriquecen las identidades propias y que no hay ningún peligro de pérdida de ninguna esencia, en ese continuo fluir de diferencias culturales.

Madrid ha ido afianzando su papel de ciudad acogedora a lo largo de los siglos, sobre todo desde que se convirtiera en el centro político de España en el siglo XVI. Para la España provinciana de la periferia, Madrid representa todas las posibilidades, de trabajo, pero también de diversión, de apertura hacia otras dimensiones, más extensas, con mayor alcance. Todo lo esperamos quienes a Madrid llegamos en busca de horizontes y lo inesperado también sucede, cuando con tanta facilidad nos ofrece Madrid su habilidad seductora, de manera que no sintamos el desarraigo, pues no nos obliga a renegar de nuestras pequeñas patrias, sino que coloca cada una de ellas, como si se tratase de las teselas de un bello mosaico, conformando un conjunto sorprendentemente armónico.

A esta ciudad alegre y transgresora, tan vital de noche y de día, tan rica en rincones donde cultivar todos los grados de la amistad, tan decisiva para comprender muchas cosas, va nuestro reconocimiento emocionado en la doble acepción de agradecer sus méritos y de conocer y recordar algo mejor sus secretos.