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Hace poco tiempo, en 1998, cuando se inauguraba
el nuevo espectáculo de luz y sonido en la Esfinge de
Gizeh, tras una costosa restauración, el profesor Federico
Mayor Zaragoza, entonces Secretario General de la UNESCO manifestaba
que la Esfinge era "símbolo de nuestro futuro común
en el inicio de un nuevo milenio".
Quienes hacemos esta nueva revista también pensamos
así, y por eso hemos querido que la Esfinge presida
nuestro quehacer de sacar a relucir los afanes de búsqueda
y de superación de mucha gente que se plantea continuos
desafíos, que sabe que en el conocimiento está
la libertad para pensar y realizar el sueño del hombre
tan sabiamente sugerido en nuestro símbolo y su mensaje
milenario.
En Efecto, la esfinge que nos preside con cuerpo de toro,
garras de león, alas de águila y cabeza de hombre,
echado sobre su vientre y esperando en silencio la salida
del Sol, parece representar para nosotros el anhelo misterioso
que empuja al hombre a ser más sabio, más justo,
siguiendo el antiguo ideal de la armonía de los contrarios.
Según la vieja versión egipcia del mito, las
partes de la Esfinge procedían de animales distintos
que se juntaron, y que posteriormente, de aquel cuerpo monstruoso
que nadaba, corría y volaba destrozando cuanto encontraba
a su paso, surgió una cabeza humana insensata y destructora,
hasta que Toth, el Hermes de la tradición griega, se
introdujo en aquella cabeza, animando en ella una chispa de
discernimiento que pareció dominar a la bestia, la
cual, a partir de entonces, permaneció echada sobre
su vientre dando fin a sus correrías.
Hay en la Esfinge una actitud de espera, pues, según
la versión egipcia del mito, cuando el hombre comprenda
su mensaje, la bestia se echará al mar, cerrando un
largo ciclo y alcanzando alguna meta misteriosa. Así
lo interpreto Sófocles a través de su Edipo
y la pregunta que debía contestar, como prueba decisiva
que le permitiera enfrentarse al inexorable destino. Desde
entonces la Esfinge está relacionada con el enigma
del hombre y la sabiduría mistérica que le servirá
para desvelarlo.
El mensaje complejo del símbolo se encuentra cargado
de sugerencias evocadoras para este momento que estamos viviendo
y por eso hemos querido que represente nuestro esfuerzo por
encontrar las claves de la armonía y de la búsqueda
de la sabiduría que emprendemos ahora a través
de las páginas de esta tu revista, lector.
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